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La ecuación de la excelencia

Quizá por poseer una licenciatura en física y matemáticas, soy un admirador de Einstein y su ecuación que cambió al mundo. Me refiero a: E=mc2. Un día me pregunté: Si E representara Excelencia, ¿Podría convertir la m y la c en conceptos que, juntos, hicieran sentido en la ecuación?

Como director de empresa, siempre he creído que el método- entendido como procedimiento o proceso- es fundamental en toda actividad humana, así que la m en la ecuación podría significar Método (M). Por otra parte, como jugador de tenis y escritor, estoy convencido de la importancia de la Concentración (C). Cuando se busca la calidad en un proceso manual, como el fresado de una pieza metálica, se hace necesario no sólo aplicar un método para realizarlo, sino también una gran concentración del operario para evitar errores y, con ellos, piezas defectuosas.

Así pues, llegué a la conclusión de que la Excelencia es función directa del Método y de la Concentración, lo que no significa que no sea función de otros factores, como es el caso de la energía en la física-, por lo que podemos representar la ecuación básica como E=f(M,C), que se lee: E es función de M y de C.

Pero la ecuación de Einstein es E=mc2. Sí, y dada la importancia de la Concentración en nuestra ecuación de la Excelencia, podemos representarla elevada al cuadrado. Así tendremos E=MC2, donde E es Excelencia, M es Método y C es Concentración. La diferencia es que uso mayúsculas en la M y en la C.

Como así todos conoce la ecuación de Einstein, representar la Excelencia en una ecuación similar nos ayuda a recordar fácilmente que, la Excelencia en cualquier actividad, depende en gran medida del Método empleado y de la Concentración aplicada en la realización de la actividad. Hasta ése punto todo marchaba bien, pero entonces me surgió otra pregunta: Y, ¿Qué con el talento?, ¿No cuenta eso? Sí que cuenta, y mucho. Afortunadamente, cuando me encontraba en ese dilema, comencé a leer el nuevo libro de Malcolm Gladwell: "Fueras de serie", que habla acerca del porqué las personas extraordinarias -las fueras de serie- son eso, extraordinarias.

La tesis del autor, es que los súper-expertos, los virtuosos, invierten en alguna actividad al menos 10,000 horas para alcanzar el nivel de maestría en dicha actividad. Esto vale para músicos, científicos, deportistas, escritores, artistas, etc. Pero además de practicar mucho, tienen algo fundamental: Talento. ¡Eureka! Había encontrado el eslabón perdido: La práctica. No por nada se dice que la práctica hace al maestro. Incluso, recordé aquella anécdota del turista desorientado en Nueva Cork, que le preguntó a un gran músico cómo llegar a Carnegie Hall. El maestro le contestó: -Práctica, hijo, práctica! (Carnegie Hall es una de las salas de conciertos más importantes del mundo). Mi problema, pues, se reducía a integrar tanto el Talento como la Práctica en la ecuación. Ahora, la Excelencia era función del Talento, del Método, de la Práctica y de la Concentración, es decir E= (T,M,P,C). Pero dada la importancia tan grande de la Práctica para alcanzar la maestría en una actividad, vale también elevarla al cuadrado en la ecuación, misma que ahora podría representarse como: E=(T+M)x(P+C)2, que en palabras se lee así: La Excelencia es igual a la suma del Talento y el Método, multiplicada por la suma de la Práctica y la Concentración, elevada al cuadrado (la suma).

Esta ecuación aplica a la Excelencia en grado sumo, es decir, a la súper-excelencia, a la maestría, al virtuosismo en una actividad. Pero como sabemos que hay muchas actividades que no requieren tanta maestría, como el caso del fresado de una pieza metálica que no va a convertirse en una obra de arte, podemos reducir la importancia del Talento y también de la Práctica; y no es que no sean importantes, sino que nose requieren en grado sumo; así pues, podemos eliminarlas de nuestra ecuación, dándoles valor de cero: E= (0+M) x (0+C)2, o sea: E= MxC2 , es decir: E= MC2, que es nuestra ecuación básica.

Si no he perdido al lector con mis elucubraciones matemáticas, ahora procederé a hablar más acerca de los factores incluidos en ambas ecuaciones. Empiezo con la ecuación básica. Como dije antes, M representa el Método empleado para desempeñar una actividad dada. Para lograr que el Método sea factor de Excelencia, debe ser el método o procedimiento correcto, el más apropiado para realizar la actividad. El Método debe generar efectividad, como la define Meter Drucker, quien decía que la efectividad es hacer lo correcto con el método correcto. Si no se empleara el método correcto en todas las actividades humanas, o al menos en la mayoría de ellas, el mundo sería un verdadero caos. Buena parte del éxito de los países desarrollados se debe al uso de métodos efectivos. Imaginemos si un cirujano no empleara un método correcto al realizar una cirugía de corazón abierto. El infame "ahí se va" es la antítesis del Método y nunca produce buenos resultados, y si los llega a producir es debido -puramente- al azar.

La productividad en todos los órdenes de la vida, se debe a que la humanidad ha aprendido a emplear el Método. La calida total y la mejora continua se alcanzan cuando se aplica un método preciso. El método óptimo no existe; siempre hay la oportunidad de mejorarlo, por eso, en "los procesos de calidad" se hace participar al empleado que efectúa el trabajo, día con día, en el diseño de métodos -o procedimientos- mejores. La ciencia y la tecnología siempre están a la búsqueda de nuevos métodos que produzcan más calidad, más economías, más productividad, más rentabilidad, etc.

Vayamos ahora a la C de la ecuación básica, la Concentración que, como dije antes, aparece elevada al cuadrado, por la importancia que tiene para conseguir la Excelencia mediante a aplicación del Método. Como fan que soy del deporte del tenis, estoy convencido de que el jugador que más se concentre en su juego, es el que tiene mayores probabilidades de ganar sus partidos. Un ejemplo notable de esta afirmación, lo tenemos en Rafael Nadal, el jugador No. 1 del ranking mundial. El suele jugar sus partidos sin distraerse -a diferencia de otros, que hasta rompen su raqueta al azotarla en el piso cuando pierden su punto-. Nada no lo hace. Si comete un error, lo deja en el pasado y no permite que altere su concentración. Pero, además, tiene un Método que es difícil de replicar, mismo que utiliza con alta precisión. Su método de golpeo, que lo distingue de los demás tenistas, consiste en imprimir una alta rotación a la bola (cerca de 5,000 revoluciones por minuto; Federer, el No. 2, no llega a las 4,000), lo que hace que la pelota bote muy alto al tocar el piso, dificultando con ellos la devolución por parte de su oponente.

La concentración, en gran cantidad, conduce a lo que Mihalyi Csikzentmihali llama "Estado de Flujo", que es la experiencia óptima, la absorción total de la mente en una actividad. En este estado, nos sentimos en la cima de nuestras habilidades. Es el enfoque total de la mente. Es la conexión absoluta con una actividad en un momento dado. En este estado, parece que uno no hace ningún esfuerzo, simplemente "fluye". Cuando escribo y estoy realmente inspirado y concentrado, como que el tiempo se detiene. Es como si viajara a la velocidad de la luz (otra vez Einstein). No siento hambre ni cansancio, sólo deseo seguir realizando la actividad que ocupa mi espíritu, mi mente y mi cuerpo.

Por lo anterior, no me queda duda de que se puede afirmar que la Excelencia es la función del Método y la Concentración, es decir, E= MC2, pero si queremos alcanzar la súper-excelencia, la maestría, el virtuosismo, tenemos que recurrir a la ecuación completa: SE= (T+M)x(P+C)2. Esta ecuación, sin duda alguna, se aplica a Rafael Nadal. El tiene un talento especial. Su tipo de inteligencia dominante, según Howard Gardner, es la inteligencia cinéstica-corporal, y ha sabido desarrollarla en alto grado y aplicar ese talento (seguramente es su propósito de vida, mientras su cuerpo aguante). Estoy seguro de que cada vez que golpea la bola con su raqueta Babolat, él lo disfruta enormemente y, al hacerlo, lo hace tan bien como le es posible, considerando que en un partido final de Grand Slam no estará jugando contra la Madre Teresa de Calcuta.

Demian Bucal, en su artículo de la revista "Mente Sana", No. 41, titulado "Descubrir tus mejores talentos", dice: "Todos guardamos en nuestro interior poderosos dones, talentos para hacer algo de forma especial y diferente a los demás, lo que ocurre es que a menudo ignoramos su existencia. Si les prestamos atención y trabajamos para que florezcan, descubriremos una parte brillante de nosotros mismo, que nos abrirá nuevos caminos vitales". No hay nada peor que un talento desperdiciado, como digo en mi libro "Nunca cierres tu fábrica de sueños". En el mundo hay pianistas excelentes, pero muy pocos súper-excelentes. Todos tienen talento, todos saben tocar bien (aplican un Método), todos se concentran cuando tocan, especialmente en conciertos públicos. Entonces - ¿Qué separa a los virtuosos de los simplemente buenos? La Práctica, amigos míos, la Práctica. Gladwell, en el libro antes mencionado, sostiene: "Sus investigaciones (del psicólogo K. Anders Ericsson) sugieren que, una vez que un músico ha demostrado capacidad suficiente para ingresar en una academia superior de música, lo que distingue a un intérprete virtuoso de otro mediocre es el esfuerzo que cada uno dedica a practicar. Y eso no es todo: Los que están a la misma cumbre, no es que trabajen un poco o bastante más que todos los demás. Trabajan mucho, mucho más. [...] De hecho, los investigadores se han decidido por lo que, ellos consideran, es el número mágico de la verdadera maestría: Diez mil horas". El afamado tenista practica diariamente todas las horas que el cuerpo le permite, pues sabe que no le basta tener el Talento, el Método y la Concentración, necesita la Práctica intensiva.

El salto de la Excelencia al virtuosismo, a la Súper-excelencia, no es cuántico, es gradual; por eso, sugiero al lector comenzar con la ecuación básica:

-EXCELENCIA ES IGUAL A MÉTODO, MULTIPLICADO POR CONCENTRACIÓN ELEVADA AL CUADRADO-

Apréndanse esta ecuación, o fórmula si prefiere este término, y aplíquela a todas las actividades de su vida (sí, incluso en la actividad sexual). Y luego, aprenda a desarrollar su talento dominante para que pronto pueda estar aplicando la Educación de la Súper-excelencia.

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