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La sisifemia es un trastorno laboral derivado del agotamiento psíquico y físico del trabajador autoexigente y perfeccionista obsesionado por cumplir unos objetivos inalcanzables.
La sisifemia es un nuevo trastorno laboral, es el padecimiento con agotamiento físico y mental del trabajador incansable que se ve "condenado" a la tarea de lograr alcanzar un objetivo inalcanzable —impuesto por su empresa o por sí mismo—, para volver a empezar cada día con la misma condena o frustración de no verse capaz, a pesar de estar haciendo lo máximo posible en su puesto.
Quienes tienen sisifemia son "personas ancladas en el perfeccionismo y, probablemente, ambiciosas en el trabajo, con ganas de crecer. Y se convierte en una obsesión, por lo que no desconectan, pues creen que podrían haber hecho más y que podrían haberlo hecho mejor", explica Elena Daprá, psicóloga sanitaria experta en bienestar psicológico y técnico perito en riesgos laborales.
Por ello, los afectados hacen un esfuerzo heroico y alargan la jornada laboral con horas extra muchas veces no reconocidas —o porque se llevan el trabajo a casa—, con el fin de dar cumplimiento diario a esas labores inalcanzables que no pueden dejar pendientes y con la firme convicción de que al día siguiente ocurrirá lo mismo. "Sienten que tienen una conexión que va fuera de lo laboral con la empresa; una conexión extraña e insana", aclara la también Vocal de sección Psicología del Trabajo, Organizaciones y Recursos humanos del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.
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Detalla que la sisifemia es el cansancio mental del trabajador incansable. Este trastorno puede derivar de la dismorfia de la productividad, o sea el sentimiento de frustración del trabajador de creer que no da lo suficiente en su empleo.
"Conlleva la incapacidad de reconocer el propio éxito y de que se está haciendo lo máximo posible en los empleos. Las personas tienen la visión distorsionada de lo que hace y se siente frustrado por no estar haciendo lo suficiente", detalla Pardo.

Los síntomas de la sisifemia pueden variar en intensidad de una persona a otra, pero generalmente incluyen:
Autoexigencia extrema
Las personas con sisifemia tienden a establecer estándares poco realistas para sí mismas y se esfuerzan constantemente por superarlos.
Perfeccionismo obsesivo
La búsqueda implacable de la perfección en el trabajo puede llevar a la insatisfacción crónica y al agotamiento mental.
Ambición desmedida
La obsesión por el éxito y la ambición sin límites pueden generar una ansiedad constante y una búsqueda interminable de logros.
Agotamiento físico y mental
La sisifemia puede provocar agotamiento tanto físico como mental debido a la presión constante y la falta de satisfacción en el trabajo.
Aislamiento social
Tanta dedicación laboral puede llevar al aislamiento social. Pueden darse cambios en el comportamiento, como pérdida de interés en las actividades de ocio, el deporte o las relaciones personales.
Cansancio mental progresivo
La persona con sisifemia se encuentra agotada mentalmente. Esto se traduce en disminución de su capacidad de prestar atención y concentración, fallos de memoria, embotamiento y reducción de la capacidad de enjuiciamiento rápido. También supone una progresiva pérdida de rendimiento y un sentimiento de incapacidad para resolver la tarea de cada día.
Trastornos psicológicos
Si eso se mantiene en el tiempo, pueden aparecer cuadros de ansiedad, depresivos, de angustia y trastornos del sueño (cuesta conciliar el sueño, te despiertas pensando en el trabajo…). "Si no se trata, aparecen estos síntomas, que son muy incómodos para la persona. De hecho, en consulta nos encontramos con este problema cuando ya está muy avanzado", reconoce la psicóloga.
Dolencias físicas relacionadas
Además de agotamiento físico, la sisifemia puede provocar desde dolor de cabeza y dolor de espalda, hasta arritmias, hipertensión y problemas en la piel, e incluso cuadros de infarto, obesidad o diabetes.

La experta consultada da las siguientes pistas para identificar a un trabajador con sisifemia:

Este padecimiento afecta principalmente a personas perfeccionistas, con alto sentido de responsabilidad y adictos al trabajo. También a quienes son competitivos y obsesionados con la atención al detalle.
Las profesiones más propensas a experimentar este trastorno suelen ser aquellas en las que existen altas demandas laborales, se tiene una responsabilidad intensa y una presión constante para alcanzar las metas y objetivos marcados por la empresa. Estos son algunos ejemplos de profesiones que pueden estar más sujetas a la Sisifemia:
Es importante destacar que la Sisifemia no está presente únicamente en estos campos profesionales, sino que puede manifestarse en cualquier ocupación que involucre una carga de trabajo abrumadora y un desequilibrio entre la vida laboral y personal.

La autoexigencia derivada del alto nivel de responsabilidad y perfeccionismo, (rasgo típico de este trastorno que lo distinguiría de otros como el síndrome de burnout) se prolonga en el tiempo, provocando reducción de la confianza, autoestima, y problemas de salud, tanto mental, como el estrés crónico y cuadros de depresión, a físicos, como la hipertensión y cuadros cardíacos.
Suelen tener que tomar estimulantes, como la cafeína, y/o ansiolíticos para conseguir superar las largas jornadas laboral. También aparecen otros trastornos como los del sueño y/o alimentarios (se come más y se cae en riesgo de obesidad).
En suma, muy lejos de establecerse una relación positiva, de felicidad, con el trabajo, se crearía una tóxica, insana, haciéndose más presente en situaciones de teletrabajo, por la tendencia en estas formas laborales a la prolongación de las jornadas, sin registro horario y sin la debida desconexión digital.
Otras de las consecuencias es la renuncia al trabajo.

El empleado incapaz de superar esta situación puede que acabe abandonando el trabajo. Por eso es importante la prevención:
Fuente:
Consumer.
Fidelitis.
Cobee.
El Mundo.
El Financiero.
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