| El niño nace indefenso. Involuntariamente y por mero instinto de supervivencia, resulta con frecuencia agresivo. Llora cuando tiene hambre, sed o cualquier otro problema. Actúa con libertad. Libertad que arrebata a los que lo rodean, obligados a estar siempre pendientes de él. Y esta forma de reaccionar ante situaciones desagradables o molestas, dura muchos meses. Lógicamente, desconoce los derechos y las necesidades de los demás. Por tanto, no puede respetarlos. Y más bien pronto que tarde, los demás comienzan a ponerle límites.
Unas cincuenta veces al día, oye la palabra: No. Tiene necesidad de descubrir el mundo y lo que es curiosidad. ¿?Qué pasa si meto estas tijeras en el enchufe, y... ¿Si enciendo este papel?. Le supone una reprimenda tras otra. Y se oye calificar de malo. De malo, claro, según los papeles del adulto, que no son los suyos. Eso lo hace evolucionar lentamente hacia otra posición, tendente a evitar problemas. Una posición en la que renuncia a perseguir ciertos deseos, con tal de no molestar a los demás. De no complicarse la vida. Se hace ,a veces, pasivo.
Más tarde, ante las situaciones cotidianas que pueden provocar una incomodidad mayor o menos, caben tres tipos de comportamiento:
- Agresivo. Es el comportamiento natural. Como el del niño. Se responde a lo que se percibe como una agresión con otra. Habitualmente verbal, más o menos clara. Quizá una ironía o un sarcasmo. No suele ser eficaz, al menos a largo plazo. No facilita las relaciones con los demás.
- Pasivo. Es el comportamiento aprendido. Hemos recibido mensajes y admoniciones múltiples desde pequeños: "No te enfrentes al profesor", "No te enfrentes al poder", "No te enfrentes al jefe". Tampoco resulta eficaz: No genera respeto en los demás.
- Asertivo. Es el comportamiento más eficaz. Defender los derechos, las opiniones propias, con calma pero con firmeza. Ser asertivo significa ser capaz de relacionarse con los demás de igual a igual. Sin sentirse ni por encima, ni por debajo.
Veamos con más detalle estos comportamientos.
Comportamiento agresivo.
Si la persona expresa sus necesidades, sus pensamientos y sus sentimientos de un modo que humille o someta a los demás, o que ignore los derechos de éstos, está actuando agresivamente. Se están expresando los sentimientos y deseos, pero de una manera negativa u hostil.
Igualmente, si el líder es manipulador, está actuando agresivamente. Lo más probable es que provoque en los demás confusión, desconfianza o resentimiento. El comportamiento agresivo intenta humillar o dominar a la otra persona, física o emocionalmente. La persona agresiva siempre trata de quedar por encima de la otra persona.
Su actitud supone:
- Ignorar los sentimientos de los demás; asumir la postura que sostiene;: "Tengo la razón". No se plantea la visión del otro.
- Querer ganar, aunque sea a costa de la relación, cosa que no le preocupa.
- Utilizar la misma agresividad para controlar la situación.
- Intentar manipular, si es que no posee fuerza suficiente para dominar.
- Utilizar la ironía y el sarcasmo para debilitar la resistencia del otro.
Comportamiento pasivo.
Actuar de manera condescendiente o pasiva supone no expresar las propias necesidades, los pensamientos y sentimientos. Implica ignorar los derechos propios para permitir que los demás impongan sus deseos. El comportamiento condescendiente o pasivo, no permite expresarse con honradez, de forma clara y directa. Acaba por generar agresividad contra sí mismo, porque no se está consiguiendo lo que se desea. Y, sobre todo, porque se percibe falta de respeto, tanto del otro como de uno mismo. Se acepta un daño para evitar un presunto problema. De modo más o menos consciente, el individuo percibe que se le está tratando mal; pero no se atreve a hacer nada para evitarlo.
Si se actúa sistemáticamente de un modo pasivo, las experiencias negativas tienden a destruir la autoestima y la confianza en sí misma de la persona, que llega a perder el respeto a sí misma. Como consecuencia, los superiores pueden acabar por ignorarte o tratar de de modo demasiado autoritario. Y los compañeros, tenderán a abusar.
El comportamiento pasivo supone:
- Ceder ante las expectativas y los puntos de vista de los demás, para evitar los conflictos.
- Acabar siempre en una situación de pérdida.
- No mostrar enfado abiertamente.
Comportamiento asertivo.
La persona asertiva expresa pensamientos, sentimientos y necesidades, con sinceridad y sin ambages, a la vez que respeta los pensamientos, sentimientos y necesidades de los demás.
Hablar de pensamientos, sentimientos y necesidades, es mostrar respectivamente lo que afecta a los cerebros cognitivo, emocional y reptiliano (instintivo).
Actuar con asertividad permite:
- Mejorar la autoestima.
- Actuar con confianza.
- Defender los derechos propios, cuando sea preciso.
- Negociar para resolver problemas, en un clima de respeto mutuo.
- Fomentar el crecimiento y la realización personal.
- Relacionarse con los demás eficazmente y sin conflictos.
Ser asertivo significa ser capaz, cuando conviene, de hablar sinceramente acerca de los propios pensamientos, sentimientos y necesidades, al tiempo que se toman en consideración los de los demás. Aunque no se consiga lo que se quiere, tener el valor de reclamarlo nos hace sentir mucho mejor. El proceso nos convierte en personas más plenas y felices.
El comportamiento asertivo supone afrontar las relaciones interpersonales de un modo abierto y directo. Nos permite tratar los conflictos abiertamente para que el proceso de comunicación pueda continuar. Utilicemos afirmaciones, como: "Esa es mi opinión", "Así es como me siento", o "eso es lo que pienso". Lo que hace a la persona sentirse bien.
La persona asertiva es equilibrada. Se acepta a sí misma. Y acepta a los demás. Es socialmente positiva. Y contribuye a la armonía del equipo.
Nuestros principios sobre la asertividad.
1. Acepto a la gente tal y como es.
2. Nunca se puede cambiar a otra persona.
3. Acepto que cada persona se comunica de modo diferente a los demás sobre la base de sus valores, procedencia y entorno.
4. Acepto, única y exclusivamente, la responsabilidad que tengo sobre mí mismo.
5. En una relación soy sólo responsable de la parte que me corresponde.
6. Acepto que cada persona tiene la libertad de elegir ser asertivo, pasivo o agresivo.
7. Puede ser, dependiendo de la situación al caso, asertivo, pasivo o agresivo.
8. Voy a practicar una habilidad asertiva, de sensibilidad a los sentimientos de los demás.
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